jueves, 12 de enero de 2012

Con esas pinches ganas

De por si soy un tipo que (res)guarda sus sentimientos positivos casi al grado de sepultarlos y no darles el menos respiro para que salgan a flote con facilidad pero ya va una semana y esa noticia me tiene con el semblante y ánimos como pocas veces lo he sentido en la vida.

Si requiere de más dramatismo resulta que esta buena nueva va a enfrentarme con mi peor enemigo en la vida: la paciencia. Desde ese día las jornadas se hacen largas más no eternas.

No creo en las supersticiones pero no quiero echar campanas al vuelo por más que esto ya esta confirmado pero insisto, la buena onda me esta rebasando y puede que para febrero ya no me quepa en el cuerpo.

Algún momento pensé haber perdido o minimizado al máximo mi capacidad de asombro pero no, creo tenerla reservada para lo realmente increíble, espontáneo, bello y maravilloso.

¿Qué mantiene en cautiverio preventivo esta felicidad? La posibilidad a una decepción tan posible y latente por el tiempo a esperar; mantengo la guardia arriba pero sin taparme la cara para mostrar una sonrisa de verme en mi sueño realizado.



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