Este reencuentro parecía destinado a darse y fue en en los mejores términos.
Mi papá me enseño a usar el sentido común en las situaciones mas adversas, trilladas, irónicas, favorables, etc ser coherente en todo momento, pues.
Llegué con nerviosismo y el cinismo estuvo apunto de delatar el encuentro anterior, por eso evité mirada y saludo directo-efusivo.
Al fin del encuentro y llegando a casa quizé sacar conclusiones.
Ni pude, no quiero que acabé.
Lo que si hice fue reflexionar, saber que dejo y puede dejar esta cita. Muchas fueron y son reflexiones con destinatario a mi y algunas nos involucran.
Una de ellas es que ya en confianza y asimilada la situación fui en esencia yo, sin poses y conviviendo igual que lo hago en con las demás personas que me rodean. Cero incomodidades por mucho que se prestará el momento.
Otra cuestión es que me sigue encantando estar contigo y disfruto sin remedio tus risas y me quedan marcado por mucho tiempo tu sonrisa. Volvió el sentimiento de ansia de verte y mis brazos se quedaron esperando darte un abrazo que me fundiera por breve espacio a ti y hacernos complices por ese instante.
Te sentí fría y distante, más agradezco tu interés por mi presencia.
Lo demás son introspecciones que seguramente haran labor de reubicación.
Verte me hace fuerte, me reanima y me da lecciones que aprender. Tienes magia, siempre he pensado eso.
Gracias.